lunes, 2 de julio de 2018

LOS SACRIFICIOS QUE HACEMOS MUESTRAN CÓMO ESTÁ NUESTRA FE

16 Seguramente no fue fácil para la hija de Jefté aceptar las consecuencias del voto de su padre. Ese voto no era como el de Ana, que dedicó a su hijo Samuel para que fuera nazareo y sirviera en el tabernáculo (1 Sam. 1:11). Los nazareos podían casarse y tener hijos, pero la hija de Jefté sería una “ofrenda quemada”: se entregaría por completo a Dios y no podría formar una familia (Juec. 11:37-40). Como era la hija del líder de Israel que había conseguido la victoria, podría haberse casado con el mejor hombre del lugar. En vez de eso, iba a ser una humilde sierva que trabajaría en el tabernáculo. ¿Cómo reaccionó la joven? Demostró que servir a Jehová era lo más importante en su vida cuando dijo: “Padre mío, si has abierto tu boca a Jehová, haz conmigo conforme a lo que ha salido de tu boca” (Juec. 11:36). Sacrificó sus sueños de tener esposo e hijos con tal de servir a Dios. ¿Cómo podemos imitarla?

17 Miles de jóvenes cristianos, hombres y mujeres, están dispuestos a sacrificar su deseo de casarse o tener hijos, al menos por ahora. Lo hacen porque desean entregarse al servicio a Jehová. También hay hermanos de más edad que tal vez sacrifican el tiempo que podrían pasar con sus hijos y nietos con tal de trabajar en la construcción de los edificios que usamos para servir a Dios. O quizás lo hagan para asistir a la Escuela para Evangelizadores del Reino y servir en algún lugar donde se necesiten más publicadores. Y otros dejan a un lado sus asuntos personales para participar en las campañas en la temporada de la Conmemoración. A Dios le alegra mucho que le sirvamos de todo corazón. Nunca olvidará a quienes lo aman ni todo lo que han hecho por él (lea Hebreos 6:10-12).¿Qué hay de usted? ¿Ha pensado en algún sacrificio que pueda hacer para servir más a Jehová?

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.