domingo, 29 de julio de 2018

Texto Diario domingo, 29 de julio de 2018 Dios ni aun a su propio Hijo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros (Rom. 8:32).

Texto Diario domingo, 29 de julio de 2018

Dios ni aun a su propio Hijo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros (Rom. 8:32).
Una manera importante de mostrar agradecimiento por el rescate es dedicarnos a Dios por la fe que tenemos en el rescate y bautizarnos. El bautismo indica que “pertenecemos a Jehová” (Rom. 14:8). Como Jehová hace todo por amor, quiere que esta sea la cualidad principal de todos sus siervos (1 Juan 4:8-11). Cuando amamos a los demás, demostramos que queremos ser hijos de nuestro “Padre que está en los cielos” (Mat. 5:43-48). El único mandato más importante que el de amar al prójimo es el de amar a Jehová (Mat. 22:37-40). Podemos manifestar amor por las personas cumpliendo con la comisión de predicar las buenas nuevas del Reino de Dios. Al amar a los demás, reflejamos la gloria de Jehová. De hecho, el amor a Dios “se perfecciona en nosotros” cuando obedecemos el mandato de amar al prójimo, especialmente a los hermanos (1 Juan 4:12, 20). w17.022:13, 14

(Romanos 8:32)  El que ni aun a su propio Hijo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿por qué no nos dará bondadosamente también con él todas las demás cosas?
(Romanos 14:8)  pues tanto si vivimos, vivimos para Jehová, como si morimos, morimos para Jehová. Por consiguiente, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos a Jehová.
(1 Juan 4:8-11)  El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor. 9 Por esto el amor de Dios fue manifestado en nuestro caso, porque Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que nosotros consiguiéramos la vida mediante él. 10 El amor consiste en esto, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios nos amó así a nosotros, entonces nosotros mismos estamos obligados a amarnos unos a otros.
(Mateo 5:43-48)  ”Oyeron ustedes que se dijo: ‘Tienes que amar a tu prójimo y odiar a tu enemigo’. 44 Sin embargo, yo les digo: Continúen amando a sus enemigos y orando por los que los persiguen; 45 para que demuestren ser hijos de su Padre que está en los cielos, ya que él hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si aman a los que los aman, ¿qué galardón tienen? ¿No hacen también la misma cosa los recaudadores de impuestos? 47 Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué cosa extraordinaria hacen? ¿No hace la misma cosa también la gente de las naciones? 48 Ustedes, en efecto, tienen que ser perfectos, como su Padre celestial es perfecto.
(Mateo 22:37-40)  Él le dijo: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo, semejante a él, es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’. 40 De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas”.
(1 Juan 4:12)  Nadie ha contemplado a Dios nunca. Si continuamos amándonos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros.
(1 Juan 4:20)  Si alguno hace la declaración: “Yo amo a Dios”, y sin embargo está odiando a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede estar amando a Dios, a quien no ha visto.


13. ¿Qué demostramos al bautizarnos?
13 Una manera importante de mostrar agradecimiento por el rescate es dedicarnos a Dios por la fe que tenemos en el rescate y bautizarnos. El bautismo indica que “pertenecemos a Jehová” (Rom. 14:8). Representa nuestra solicitud a Dios para tener una conciencia buena o tranquila (1 Ped. 3:21). Jehová responde a esa petición limpiándonos con la sangre del sacrificio de Cristo. No tenemos ninguna duda de que nos dará todo lo que ha prometido (Rom. 8:32).
¿Cómo demostramos que agradecemos el rescate? (Vea los párrafos 13 y 14).
14. ¿Por qué se nos manda que amemos al prójimo?
14 ¿Hay otra forma de mostrar agradecimiento por el rescate? Como Jehová hace todo por amor, quiere que esta sea la cualidad principal de todos sus siervos (1 Juan 4:8-11). Cuando amamos a los demás, demostramos que queremos ser hijos de nuestro “Padre que está en los cielos” (Mat. 5:43-48). El único mandato más importante que el de amar al prójimo es el de amar a Jehová (Mat. 22:37-40). Y una manera fundamental de manifestar amor por las personas es cumpliendo con la comisión de predicar las buenas nuevas del Reino de Dios. Al amar a los demás, reflejamos la gloria de Jehová. De hecho, el amor a Dios “se perfecciona en nosotros” cuando obedecemos el mandato de amar al prójimo, especialmente a los hermanos (1 Juan 4:12, 20).

Macpela.

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casa de los patriarcas.

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