jueves, 19 de julio de 2018

Texto Diario jueves, 19 de julio de 2018 Las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe (Hech. 16:5).

Texto Diario jueves, 19 de julio de 2018

Las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe (Hech. 16:5).
Había hermanos que visitaban las congregaciones como representantes del cuerpo gobernante y llevaban “los decretos sobre los cuales habían tomado decisión los apóstoles y ancianos que estaban en Jerusalén” (Hech. 16:4). Cuando las congregaciones obedecían estos decretos, seguían “haciéndose firmes en la fe y aumentando en número de día en día”. ¿Qué debemos hacer cuando recibimos instrucciones de la organización de Dios? Jehová nos dice en su libro, la Biblia, que debemos ser obedientes y sumisos (Deut. 30:16; Heb. 13:7, 17). Una actitud crítica o rebelde no cabe en la organización de Dios, pues podría perturbar a las congregaciones, donde tiene que haber amor, paz y unidad. Por supuesto, ningún cristiano fiel quisiera tener un espíritu como el de Diótrefes, un hombre irrespetuoso y desleal (3 Juan 9, 10). Podríamos preguntarnos: “¿Contribuyo a la espiritualidad de los que me rodean? ¿Obedezco y apoyo de inmediato las decisiones de los hombres que dirigen la obra?”. w16.11 2:10, 11

(Hechos 16:5)  Por lo tanto, en realidad, las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe y aumentando en número de día en día.
(Hechos 16:4)  Ahora bien, a medida que iban viajando por las ciudades entregaban a los de allí, para que los observaran, los decretos sobre los cuales habían tomado decisión los apóstoles y ancianos que estaban en Jerusalén.
(Deuteronomio 30:16)  [Si escuchas los mandamientos de Jehová tu Dios,] que te estoy mandando hoy, para amar a Jehová tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos y sus estatutos y sus decisiones judiciales, entonces de seguro te mantendrás vivo y te multiplicarás, y Jehová tu Dios tendrá que bendecirte en la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella.
(Hebreos 13:7)  Acuérdense de los que llevan la delantera entre ustedes, los cuales les han hablado la palabra de Dios, y al contemplar detenidamente en lo que resulta la conducta [de ellos], imiten [su] fe.
(Hebreos 13:17)  Sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a ustedes.
(3 Juan 9, 10)  Escribí algo a la congregación, pero Diótrefes, a quien le gusta tener el primer lugar entre ellos, no recibe nada de nosotros con respeto. 10 Por eso, si voy, traeré a memoria sus obras que sigue haciendo, charlando acerca de nosotros con palabras inicuas. Además, no estando contento con estas cosas, tampoco recibe él mismo a los hermanos con respeto, y a los que quieren recibirlos él trata de impedírselo y de echarlos de la congregación.


10. ¿Qué ocurría cuando las congregaciones obedecían los decretos del cuerpo gobernante? (Vea el dibujo del principio).
10 (Lea Hechos 16:4, 5). Había hermanos que visitaban las congregaciones como representantes del cuerpo gobernante y llevaban “los decretos sobre los cuales habían tomado decisión los apóstoles y ancianos que estaban en Jerusalén”. Cuando las congregaciones obedecían estos decretos, seguían “haciéndose firmes en la fe y aumentando en número de día en día”. Este relato contiene una lección que hacemos bien en aplicar hoy en la organización de Dios. ¿Cuál es?

¿SEGUIMOS LAS INSTRUCCIONES?

11. ¿Qué deberían hacer los hombres nombrados cuando reciben instrucciones de la organización de Dios?
11 ¿Qué deben hacer los integrantes de los Comités de Sucursal o de País, los superintendentes de circuito y los ancianos de congregación cuando reciben instrucciones de la organización de Dios? Jehová nos dice en su libro, la Biblia, que debemos ser obedientes y sumisos (Deut. 30:16; Heb. 13:7, 17). Una actitud crítica o rebelde no cabe en la organización de Dios, pues podría perturbar a las congregaciones, donde tiene que haber amor, paz y unidad. Por supuesto, ningún cristiano fiel quisiera tener un espíritu como el de Diótrefes, un hombre irrespetuoso y desleal (lea 3 Juan 9, 10). Podríamos preguntarnos: “¿Contribuyo a la espiritualidad de los que me rodean? ¿Obedezco y apoyo de inmediato las decisiones de los hombres que dirigen la obra?”.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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