jueves, 12 de julio de 2018

Viernes 13 de julio Ellos son tus siervos y tu pueblo, a quienes redimiste con tu gran poder y con tu mano fuerte (Neh. 1:10)

Viernes 13 de julio

Ellos son tus siervos y tu pueblo, a quienes redimiste con tu gran poder y con tu mano fuerte (Neh. 1:10).
Imaginemos lo que sintió Nehemías cuando fue a Jerusalén. La ciudad estaba prácticamente indefensa, y los judíos se sentían muy desanimados. Más tarde, las amenazas de los opositores extranjeros hicieron que los judíos dejaran de reconstruir las murallas de Jerusalén. ¿Se desanimó también Nehemías y dejó caer las manos? No. Igual que Moisés, Asá y otros siervos fieles de Jehová, ya tenía la costumbre de acudir a su Dios cuando se enfrentaba a dificultades (Éx. 17:8-13; 2 Crón. 14:8-13). Y esta vez hizo lo mismo. A los judíos, los obstáculos que tenían delante podían parecerles insuperables. Pero Jehová respondió a la sincera súplica de Nehemías y utilizó su “gran poder” y su “mano fuerte” para fortalecer las manos de su pueblo (Neh. 2:17-20; 6:9). ¿Cree usted que Jehová utiliza hoy su “gran poder” y su “mano fuerte” para fortalecer a sus siervos? w16.091:9

(Nehemías 1:10)  Y ellos son tus siervos y tu pueblo, a quienes redimiste con tu gran poder y con tu mano fuerte.
(Éxodo 17:8-13)  Y los amalequitas procedieron a venir y a pelear contra Israel en Refidim. 9 Ante esto, Moisés dijo a Josué: “Escógenos hombres y sal tú, pelea contra los amalequitas. Mañana voy a apostarme sobre la cima de la colina, con la vara del Dios [verdadero] en la mano”. 10 Entonces hizo Josué tal como le había dicho Moisés, a fin de pelear contra los amalequitas; y Moisés, Aarón y Hur subieron a la cima de la colina. 11 Y ocurría que tan pronto como Moisés alzaba la mano, los israelitas resultaban superiores; pero tan pronto como dejaba bajar la mano, los amalequitas resultaban superiores. 12 Cuando las manos de Moisés se hicieron pesadas, entonces tomaron una piedra y se la pusieron debajo, y él se sentó sobre ella; y Aarón y Hur le sostenían las manos, uno de este lado y el otro de aquel lado, de modo que sus manos se mantuvieron firmes hasta que se puso el sol. 13 Por lo tanto Josué venció a Amaleq y su pueblo a filo de espada.
(2 Crónicas 14:8-13)  Y Asá llegó a tener una fuerza militar que llevaba el escudo grande y la lanza, trescientos mil de Judá. Y de Benjamín los que llevaban el broquel y doblaban el arco eran doscientos ochenta mil. Todos estos eran hombres valientes, poderosos. 9 Más tarde Zérah el etíope salió contra ellos con una fuerza militar de un millón de hombres y trescientos carros, y vino hasta Maresah. 10 Entonces Asá salió contra él, y se dispusieron en orden de batalla en el valle de Zefata junto a Maresah. 11 Y Asá empezó a clamar a Jehová su Dios y a decir: “Oh Jehová, en cuanto a ayudar, para ti no importa si hay muchos o [los de] ningún poder. Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque de veras nos apoyamos en ti, y en tu nombre hemos venido contra esta muchedumbre. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios. No permitas que el hombre mortal retenga fuerza contra ti”. 12 Ante aquello, Jehová derrotó a los etíopes delante de Asá y delante de Judá, y los etíopes se dieron a la fuga. 13 Y Asá y la gente que con él estaba siguieron persiguiéndolos hasta Guerar, y los de los etíopes continuaron cayendo hasta que no hubo ninguno de ellos vivo; porque fueron hechos pedazos delante de Jehová y delante de su campamento. Después ellos se llevaron una grandísima cantidad de despojo.
(Nehemías 2:17-20)  Finalmente les dije: “Ustedes están viendo la mala situación en que estamos, cómo Jerusalén está devastada y sus puertas han sido quemadas con fuego. Vengan y reedifiquemos el muro de Jerusalén, para que ya no continuemos siendo un oprobio”. 18 Y pasé a informarles acerca de la mano de mi Dios, cómo era buena sobre mí, y también de las palabras del rey, que él me había dicho. Ante esto, dijeron: “Levantémonos, y tenemos que edificar”. De manera que fortalecieron sus manos para la buena obra. 19 Ahora bien, cuando Sanbalat el horonita y Tobías el siervo, el ammonita, y Guésem el árabe oyeron de ello, empezaron a escarnecernos y a mirarnos con desprecio y a decir: “¿Qué es esta cosa que ustedes están haciendo? ¿Contra el rey se están rebelando?”. 20 No obstante, yo les respondí y les dije: “El Dios de los cielos es Quien nos otorgará éxito, y nosotros mismos, los siervos de él, nos levantaremos, y tenemos que edificar; pero ustedes mismos no tienen participación, ni justa pretensión, ni memoria en Jerusalén”.
(Nehemías 6:9)  Porque todos ellos trataban de infundirnos miedo, pues decían: “Dejarán caer sus manos de la obra, de manera que no se hará”. Pero ahora, fortalece mis manos.


9. a) ¿Qué situación no le impidió a Nehemías reconstruir las murallas de Jerusalén? b) ¿Qué respuesta dio Jehová a la oración de Nehemías?
Imaginemos lo que sintió Nehemías cuando fue a Jerusalén. La ciudad estaba prácticamente indefensa, y los judíos se sentían muy desanimados. Más tarde, las amenazas de los opositores extranjeros hicieron que los judíos dejaran de reconstruir las murallas de Jerusalén. ¿Se desanimó también Nehemías y dejó caer las manos? No. Igual que Moisés, Asá y otros siervos fieles de Jehová, ya tenía la costumbre de acudir a su Dios cuando se enfrentaba a dificultades. Y esta vez hizo lo mismo. A los judíos, los obstáculos que tenían delante podían parecerles insuperables. Pero Jehová respondió a la sincera súplica de Nehemías y utilizó su “gran poder” y su “mano fuerte” para fortalecer las manos de su pueblo (leaNehemías 1:10; 2:17-20; 6:9). ¿Cree usted que Jehová utiliza hoy su “gran poder” y su “mano fuerte” para fortalecer a sus siervos?

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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