jueves, 9 de agosto de 2018

Texto Diario jueves, 9 de agosto de 2018 Manténganse alerta (Mat. 25:13).

Texto Diario jueves, 9 de agosto de 2018

Manténganse alerta (Mat. 25:13).
Aprendemos una lección sobre la importancia de mantenernos alerta si analizamos lo que pasaba en la antigüedad. Muchas ciudades grandes, como Jerusalén, estaban rodeadas de grandes murallas que ofrecían protección contra los enemigos. Estos muros también proporcionaban puntos estratégicos elevados desde donde vigilar los alrededores. Día y noche había atalayas o vigilantes sobre los muros y en las puertas. Tenían que avisar a los habitantes de la ciudad de cualquier peligro (Is. 62:6). Era una cuestión de vida o muerte que el atalaya se mantuviera en su puesto, despierto y atento (Ezeq. 33:6). El historiador judío Josefo cuenta que, en el año 70 de nuestra era, el ejército romano tomó la Fortaleza Antonia debido a que los guardias de las puertas se habían quedado dormidos. Desde esa fortaleza, que estaba junto a la muralla de Jerusalén, los romanos tomaron el templo y lo quemaron. Así terminaron los días más angustiosos que Jerusalén y la nación judía habían experimentado jamás. w16.07 2:2, 7, 8

(Mateo 25:13)  ”Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora.
(Isaías 62:6)  Sobre tus muros, oh Jerusalén, he comisionado atalayas. Todo el día y toda la noche, constantemente, que no se queden callados. ”Ustedes, los que están haciendo mención de Jehová, no haya silencio por parte de ustedes,
(Ezequiel 33:6)  ”’Ahora bien, en lo que respecta al atalaya, en caso de que él vea venir la espada y realmente no toque el cuerno y la gente misma no reciba ninguna advertencia y una espada venga y quite de ellos alma, por su propio error esta [gente] misma tiene que ser quitada, pero su sangre la reclamaré de mano del atalaya mismo’.


2. ¿Por qué les dijo Jesús a sus discípulos que se mantuvieran alerta?
Cuando Jesús habló de “la conclusión del sistema de cosas”, les dijo a sus discípulos: “Sigan mirando, manténganse despiertos, porque no saben cuándo es el tiempo señalado”. Después, les repitió varias veces:“Manténganse alerta” (Mat. 24:3; lea Marcos 13:32-37). El relato de Mateo de este mismo episodio también revela que Jesús advirtió a sus seguidores que debían estar alerta: “Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor [...;] demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre”. Luego, volvió a decirles: “Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora” (Mat. 24:42-44; 25:13).


7, 8. a) ¿Qué hacía un vigilante en la antigüedad, y qué lección aprendemos? b) ¿Qué podía suceder si el vigilante se quedaba dormido? Ponga un ejemplo.
Aprendemos una lección sobre la importancia de mantenernos alerta si analizamos lo que pasaba en la antigüedad. Muchas ciudades grandes, como Jerusalén, estaban rodeadas de grandes murallas que ofrecían protección contra los enemigos. Estos muros también proporcionaban puntos estratégicos elevados desde donde vigilar los alrededores. Día y noche había atalayas o vigilantes sobre los muros y en las puertas. Tenían que avisar a los habitantes de la ciudad de cualquier peligro (Is. 62:6). Era una cuestión de vida o muerte que el atalaya se mantuviera en su puesto, despierto y atento (Ezeq. 33:6).
El historiador judío Josefo cuenta que, en el año 70 de nuestra era, el ejército romano tomó la Fortaleza Antonia debido a que los guardias de las puertas se habían quedado dormidos. Desde esa fortaleza, que estaba junto a la muralla de Jerusalén, los romanos tomaron el templo y lo quemaron. Así terminaron los días más angustiosos que Jerusalén y la nación judía habían experimentado jamás.

Macpela.

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