miércoles, 1 de agosto de 2018

Texto Diario miércoles, 1 de agosto de 2018 Que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada (Sant. 1:4).

Texto Diario miércoles, 1 de agosto de 2018

Que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada (Sant. 1:4).
La batalla había sido muy dura. Gedeón y los soldados israelitas habían estado persiguiendo a los madianitas y a sus aliados toda la noche. En total, los siguieron por unos 32 kilómetros (20 millas). Los israelitas sabían que ese no era el momento de rendirse. Por eso, Gedeón y sus hombres continuaron persiguiéndolos hasta derrotarlos por completo (Juec. 7:22; 8:4, 10, 28). Nosotros también nos encontramos en una batalla difícil y agotadora. Nuestros enemigos son Satanás, su mundo y nuestras imperfecciones. Algunos hermanos han luchado durante décadas y, con la ayuda de Jehová, han conseguido muchas victorias. Sin embargo, a veces pudiéramos sentirnos cansados de tanto luchar y de tanto esperar a que llegue el fin de este mundo malvado. Y la verdad es que todavía no hemos conseguido la victoria final. Jesús dijo que en los últimos días pasaríamos por pruebas muy difíciles y que hasta seríamos maltratados. Pero también mencionó que solo vencerían los que aguantaran (Luc. 21:19). w16.04 2:1, 2

(Santiago 1:4)  Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada.
(Jueces 7:22)  Y los trescientos continuaron tocando los cuernos, y Jehová procedió a poner la espada de cada uno contra el otro en todo el campamento; y el campamento siguió huyendo hasta Bet-sitá, adelante a Zererá, hasta las afueras de Abel-meholá, junto a Tabat.
(Jueces 8:4)  Con el tiempo Gedeón llegó al Jordán, y lo cruzó, él y los trescientos hombres que estaban con él, cansados, pero continuando con el seguimiento.
(Jueces 8:10)  Ahora bien, Zébah y Zalmuná estaban en Qarqor, y sus campamentos con ellos, y eran unos quince mil todos los que quedaban del entero campamento de los orientales; y los que ya habían caído eran ciento veinte mil hombres que solían sacar la espada.
(Jueces 8:28)  Así fue sojuzgado Madián delante de los hijos de Israel, y ya no volvieron a levantar la cabeza; y la tierra no tuvo más disturbio por cuarenta años en los días de Gedeón.
(Lucas 21:19)  Mediante el aguante de parte de ustedes adquirirán sus almas.


1, 2. a) ¿Qué nos enseña el ejemplo de Gedeón y sus 300 hombres? (Vea el dibujo del principio). b) Según Lucas 21:19, ¿por qué es tan importante el aguante?
LA BATALLA había sido muy dura. Gedeón y los soldados israelitas habían estado persiguiendo a los madianitas y a sus aliados toda la noche. En total, los siguieron por unos 32 kilómetros (20 millas). La Biblia relata lo que ocurrió después: “Gedeón llegó al Jordán, y lo cruzó, él y los trescientos hombres que estaban con él, cansados”. Pero todavía no habían ganado la guerra: el enemigo aún contaba con unos 15.000 soldados. Durante años, los madianitas habían oprimido a los israelitas, así que ese no era el momento de rendirse. Por eso, Gedeón y sus hombres continuaron persiguiéndolos hasta derrotarlos por completo (Juec. 7:22; 8:4, 10, 28).
Nosotros también nos encontramos en una batalla difícil y agotadora. Nuestros enemigos son Satanás, su mundo y nuestras imperfecciones. Algunos hermanos han luchado durante décadas y, con la ayuda de Jehová, han conseguido muchas victorias. Sin embargo, a veces pudiéramos sentirnos cansados de tanto luchar y de tanto esperar a que llegue el fin de este mundo malvado. Y la verdad es que todavía no hemos conseguido la victoria final. Jesús dijo que en los últimos días pasaríamos por pruebas muy difíciles y que hasta seríamos maltratados. Pero también mencionó que solo vencerían los que aguantaran (lea Lucas 21:19). Ahora bien, ¿qué significa aguantar? ¿Qué nos ayudará a hacerlo? ¿Qué aprendemos de los que han aguantado? ¿Cómo dejamos que “el aguante tenga completa su obra”? (Sant. 1:4).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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